Sarah Ferguson, acorralada: el fin de su tregua tras los archivos de Epstein
Sarah Ferguson, en la ruina y salpicada por los nuevos correos de Epstein. La duquesa de York pierde sus contratos y busca trabajo desesperadamente tras ser desalojada.
REALEZA
2/12/20262 min read
La sombra de Jeffrey Epstein ya no solo persigue al príncipe Andrés; ahora ha alcanzado de forma devastadora a Sarah Ferguson. Tras las recientes desclasificaciones de documentos del Departamento de Justicia de EE. UU., la situación de la duquesa de York se ha vuelto insostenible. Los correos electrónicos filtrados revelan una relación mucho más estrecha y comprometedora con el magnate de lo que ella siempre sostuvo, mostrando una preocupante dependencia económica que hoy le pasa la factura más cara de su vida: el aislamiento total.
A sus 66 años, "Fergie" se enfrenta a un desierto profesional y personal. Según informa el Daily Mail, la revelación de su correspondencia con Epstein ha provocado un efecto dominó devastador: sus contratos literarios se han cancelado, sus patrocinios han desaparecido y las organizaciones benéficas le han dado la espalda. Exiliada temporalmente entre los Alpes franceses y los Emiratos Árabes, la duquesa intenta "poner orden en sus pensamientos" mientras asume que, una vez más, se encuentra en la quiebra absoluta.


"Necesito volver a trabajar, necesito dinero", es la desesperada confesión que Sarah habría trasladado a su círculo íntimo. Esta frase evoca los momentos más oscuros de su pasado, recordando aquellos emails en los que imploraba fondos a Epstein para evitar desahucios o el escándalo de 2010, cuando fue grabada vendiendo acceso a su exmarido. Sin embargo, esta vez el contexto es mucho más grave: Carlos III ha forzado el desalojo de Royal Lodge, la residencia que compartía con Andrés, dejándola sin el refugio que la protegió durante dos décadas.
La crisis de Sarah Ferguson no solo la afecta a ella; sus vínculos están poniendo bajo el microscopio el antiguo trabajo oficial de Andrés en comercio exterior, comprometiendo los cimientos de la monarquía británica. Lo que comenzó como un divorcio mediático en los 90 se ha transformado en una trama de espionaje, tráfico de influencias y deudas cíclicas que parecen no tener fin. Ahora, sin el respaldo de la corona y con su reputación bajo mínimos, a la duquesa solo le queda la lucha por una supervivencia económica que cada vez parece más lejana.
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