Madrid despide bajo la lluvia a Irene de Grecia, el gran pilar de la reina Sofía

Madrid despide a la princesa Irene de Grecia en un emotivo funeral. La reina Sofía y la familia real dan su último adiós a una figura clave, marcada por la lealtad y el cariño.

REALEZA

1/17/20262 min read

El último adiós a la princesa Irene de Grecia. Su fallecimiento el pasado 15 de enero en el Palacio de la Zarzuela, a los 83 años, ha dejado un vacío irreparable en el corazón de la reina Sofía, quien permaneció al lado de su hermana hasta su último aliento. La tía del rey Felipe VI, que llevaba años lidiando con un delicado deterioro cognitivo, sufrió un empeoramiento fatal la semana pasada, obligando a la reina emérita a cancelar toda su agenda para no separarse de su confidente más leal.

La despedida ha estado marcada por la sobriedad y la fe. Tras una capilla ardiente íntima en Zarzuela, los restos mortales han sido trasladados este sábado a la Catedral Ortodoxa de San Andrés y San Demetrio. Desde este templo, la Santa Metrópolis de España y Portugal ha rendido homenaje a una mujer definida por su caridad y entrega, elevando oraciones por una "fiel cristiana ortodoxa" cuya memoria promete ser eterna. El ambiente en la catedral reflejaba la pérdida de una figura que, aunque carecía de deberes institucionales, era el alma silenciosa que mantenía unida a la familia en la sombra.

El dolor de la pérdida ha unido a todas las generaciones de la Casa Real. La princesa Leonor y la infanta Sofía no han querido faltar al responso, desplazándose junto a los reyes Felipe y Letizia para arropar a su abuela en este amargo trance. Para la heredera al trono y su hermana, la tía Irene fue una figura fundamental, una "segunda madre" con la que compartieron confidencias tanto en la intimidad de palacio como en los veranos de Mallorca. Su presencia hoy es el último gesto de cariño hacia una mujer que siempre estuvo pendiente de ellas.

Irene de Grecia se marcha como la princesa más española de la dinastía helena, dejando tras de sí un legado de discreción y amor incondicional. Con su partida, la reina Sofía pierde a su mitad, a esa hermana con la que compartió exilio, alegrías y los momentos más duros de su vida. Hoy, la Familia Real no solo despide a un miembro de la realeza, sino al nexo emocional que recordaba a todos el valor de la lealtad familiar por encima de cualquier protocolo.