Iñaki Urdangarin rompe su silencio: "Fui el eslabón más débil del cordón sanitario de la Casa Real"

Iñaki Urdangarin se sincera con Évole: denuncia el abandono de la Casa Real y asegura que fue el "eslabón más débil" para salvar a la institución. ¡Un testimonio explosivo!

REALEZA

2/4/20262 min read

La noche del domingo en Lo de Évole no fue una entrevista más; fue el escenario donde un Iñaki Urdangarin renovado decidió ajustar cuentas con su pasado. Con una mezcla de amargura y serenidad, el exduque de Palma confesó haberse sentido abandonado por la institución que una vez lo acogió. "La defensa de la institución estaba por encima de todo", afirmó, denunciando que, incluso de puertas adentro, el frío protocolo de la Casa Real se imponía a los lazos familiares, dejándolo solo ante la tormenta mediática y judicial que terminó por hundir su imagen pública.

Urdangarin recordó con especial dolor el año 2009, cuando fue obligado a abandonar el Instituto Nóos para trasladarse a Washington. Según su testimonio, aquel movimiento no fue una oportunidad laboral, sino un "cordón sanitario" diseñado para alejarlo de Zarzuela. "Había que soltar lastre con Iñaki y que se defendiera solo", sentenció, describiéndose a sí mismo como el chivo expiatorio de una estrategia de supervivencia institucional. Ante la provocadora frase de Évole sobre su paso de "yerno ideal a chorizo de España", Iñaki fue tajante: los golpes siempre iban dirigidos hacia él por ser la pieza más fácil de atacar.

A pesar de su paso por prisión, Urdangarin mantiene una postura desafiante respecto a su gestión en Nóos. Insiste en que la voluntad del instituto era generar un impacto social positivo y que nunca hubo intención de delinquir, reduciendo los delitos por los que fue condenado a meros "problemas administrativos". Esta defensa de su honorabilidad profesional choca con la realidad judicial que vivió el país, pero refleja la narrativa de un hombre que se siente víctima de un sistema que, según él, prefirió sacrificar a un miembro de la familia antes que manchar la corona.

Hoy, Iñaki asegura ser una persona distinta, alguien que ha encontrado la paz en los planes sencillos, en el amor de sus hijos y en una vida en pareja lejos de los focos de la corte. Sin embargo, su entrevista deja claro que las heridas de su etapa en la Familia Real siguen abiertas. Al presentarse como el "eslabón más débil" de una cadena de intereses cruzados, Urdangarin no solo busca redención personal, sino que lanza un aviso navegantes sobre cómo funcionan los engranajes del poder cuando el escándalo llama a la puerta.